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Carrito

Nicolás Rodríguez amante de las matemáticas y el futbol participó en el quinto campeonato nacional de aritmética mental 2022, un evento donde participaron más de 200 niños con edades entre los cinco y 13 años provenientes de distintas provincias del país. Su gusto por esta ciencia exacta no es casualidad, a los seis años ingreso al programa Aloha (Abacus Learning of Higher Arithmetic), donde desarrollo habilidades en el aprendizaje del ábaco para una aritmética superior.

Su madre Tania Moreno, recuerda que fue a través de un panfleto que conocieron de la información. “La nana insistió en que llamara, pues le parecía interesante el tema”.

Moreno habla con orgullo de Nicolás. Describe a su hijo como un niño organizado. Es notorio el avance que ha tenido en la matemática, “le resulta muy fácil”.

Considera importante que los padres apoyen a sus hijos en sus aspiraciones. Dice que desde el hogar les están dando a sus hijos las herramientas necesarias para que puedan alcanzar sus sueños.

Nicolás quiere ser médico o futbolista. Confiesa que con Aloha ahora es más organizado. Practica en casa ejercicios diarios de cinco minutos y ha participado en diferentes campeonatos. “Lo que más me gusta de Aloha es que podemos aprender y practicar matemáticas mientras que hacemos juegos”.

Durante el campeonato, los participantes tuvieron solo cinco minutos para resolver 70 operaciones de cálculo aritmético.

El ábaco milenario

El programa Aloha fue fundado en malasia en 1993 y está en más de 45 países en el mundo.

A través de las clases de Aloha las cuales son divertidas con juegos, utilizan el ábaco instrumento milenario para desarrollar habilidades cognitivas, explicó el coach Adrián Cedeño.

El ábaco mejora la atención, concentración, memoria y la orientación espacial, habilidades propiamente del hemisferio derecho del cerebro. Los chicos al potenciar estas habilidades lo que están creando son sinapsis, conexiones neuronales entre el hemisferio derecho e izquierdo del cerebro y eso se traduce en un cerebro más inteligente, sostiene Cedeño.

También les ayuda a reforzar la creatividad y la imaginación, desarrollo de la memoria fotográfica, aumenta la confianza, mejora la capacidad de escucha y la habilidad de observar.

Con la práctica los estudiantes son capaces de prescindir totalmente del ábaco para realizar las operaciones aritméticas como suma, resta, división, multiplicación, raíces cuadradas, operaciones decimales, cálculo de porcentaje y operaciones combinadas.

Artículo por: Mireya Rodríguez

Ver completo en: soymireyarodriguez.com

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